Skip to content

Tu negocio va bien.

Pero lloras en la ducha
porque entre tus hijos y la casa no te dan las manos para sostenerlo todo.

Consigo que tu negocio siga vendiendo el día que estás cuidando a tu hijo enfermo. 

Hay un momento en el que has conseguido levantar tu negocio sola.

Empiezas a borrar los links de tus redes para que no te contacten y abres nuevamente LinkedIn para mirar ofertas de trabajo.

Y en ese momento el problema parece ser que ya no puedes con el negocio.

Sin embargo, yo veo otra cosa: ¿Cuántas partes de tu negocio solo funcionan porque tú las empujas?

En el mes que lanzas algo nuevo está super bien, pero lo dejas y se cae. 

Respondes mensajes con las mismas preguntas una y otra vez, y eso te abruma. 

Tu estado de ánimo es el que tiene el mando y de eso depende todo lo que hagas para empujar el negocio. 

Justo ahí empieza el problema.

El negocio funciona mientras tú puedas sostenerlo.

Hasta que un día decides: Lo cierro todo, ya no doy más.

Después de 5 años construyéndolo.

Tu vida cambió. Tu capacidad, no.
Trabajo con mamás profesionales que construyen un negocio para no desaparecer mientras crían.
maria-2

Hola, soy María.

Antes de ser mamá, validé mi idea vendiendo mis primeros 10.000 dólares.

Quería asegurarme ingresos constantes antes de que naciera mi hijo, así que le regalé 9.500 dólares de mis ahorros a una empresa que prometió subir mis ventas con una web preciosa y una comunicación diferente.

Las ventas no llegaron. Había puesto el carro bonito, y no tenía plata para la gasolina.

La verdad era que venía construyendo un negocio Frankenstein: piezas sueltas, suficientes para probar que la idea tenía fuerza, pero nunca pensadas para encajar entre sí y para sobrevivir a mi nueva vida de mamá.

Ser mamá me obligó a aprender a distinguir qué piezas sostienen un negocio y cuáles solo te dan más cosas que cargar.

Cuando tu negocio funciona pero todavía hay partes de él que solo funcionan porque tú las empujas:

El Taller

Una vez al mes te sientas conmigo y con otras mamás profesionales que están sosteniendo su negocio en el mismo punto que tú, miramos en vivo tu caso real: cómo llegan clientes nuevos, en qué orden vendes tus servicios, o cómo logras que te vuelvan a comprar.

Sales sabiendo cuál de esas partes depende de ti, y qué mover primero para que deje de necesitarte todos los días.

Con el tiempo puedes ser tú diciendo "dejé de ser yo quien responde cada mensaje de un cliente nuevo" o "la decisión de subir precios la tomé en el Taller, no sola a las once de la noche.

el-taller-mesa-v2