¿Solo o acompañado?

Hoy en día, la discusión no es sobre si puedes o no lograrlo…
Los tiempos cambiaron y la pregunta es
¿Cuánta energía debes dedicar a alcanzar tu objetivo?

¿Eres de los que empujan fuerte y avanzan… o de los que empujan fuerte y siguen en el mismo lugar?

En las próximas líneas encontrarás la historia de cómo nace Alma Fresca.
Quizás, por esa razón, te caiga bien. O tal vez no.
Pero estoy segura de que en mi historia descubrirás un pedazo de la tuya,
o de la que estás viviendo ahora mismo.

Empecemos…

Mi nombre es María.

Estas dos cosas marcaron mi vida:
Mi papá fue asesinado por error en mi propia casa, en Colombia.

Diez años después, tuve que lidiar con la «loca» de mi jefa en Caja Los Andes. Maltrato laboral en Chile.

Siempre he sido de las que empujan fuerte. Energía no me falta.
Pero llegó un punto en que no era solo cansancio.
Era ese agotamiento que te apaga y te hace dudar de todo.

Probé distintas cosas: Reiki, Yoga, Retiros, Coaching, Meditación.

Nada funcionaba.

Me sentía atrapada, corriendo en círculos, siempre volviendo al mismo lugar.
Nos enseñaron que si quieres algo, debes esforzarte más.
Pero, ¿y si el esfuerzo no es el problema?

¿Y si la clave está en no cargarlo todo solo?

En mi mundo ideal: te detienes, respiras, observas dónde estás y hacia dónde quieres ir.
No desperdicias fuerzas en lo que te aleja del camino.
Y lo mejor: no lo haces solo. Pides apoyo. Alguien que camine contigo, que sea corresponsable de lo que te propusiste.

Así nace Alma Fresca.

Solo para quienes están estancados a pesar de empujar fuerte y quieren moverse.

 

Para quienes atraviesan cambios profesionales, lidian con equipos desgastantes o cargan solos con todo.


Aquí no damos listas interminables ni motivación vacía.

Compartimos la carga para que avanzar se sienta más fácil y más ligero.

 

La clave no es hacer más.

Es tener un cómplice.
Uno que, si es necesario, saldrá a trotar contigo a las 5 AM.


Esta vez, no se trata de intentarlo otra vez. Se trata de hacerlo diferente.
Con alguien que entiende tu cansancio y camina a tu lado para que, por fin, lo logres.

 

Avanzar con un cómplice no solo se siente distinto…

Se vive. Se respira. Se experimenta con Alma Fresca.

Aquí somos cómplices solo de quienes están dispuestos a dar el paso

 

Si eres de los que avanzan,

aquí encontrarás a tu cómplice.